miércoles, 8 de enero de 2014

ColaCao

Odio el ColaCao.
No sabe a chocolate, sabe a polvo. Forma grumos raros, ¡y se enorgullecen de ello!
Desde siempre he sido más de Nesquik, pero esta no es una entrada publicitaria, por lo que dejemos de nombrar marcas gratuitamente.

Sea cual sea los gustos de cada paladar, no tienen nada que ver con los gustos del ojo, y por mucho que me cueste admitirlo, el envase del ColaCao mola más.

El día cinco, tomándome unos churros con chocolate con la familia, vi este envase sobre la mesa (os podéis imaginar que no era mío) Y pensé dos cosas:

1.-¿Por qué en todos los bares hay sobrecitos de ColaCao y no de Nesquik?
2.-¡Tengo que dibujarlo!

Y pese a no haber encontrado respuesta a la primera pregunta, si he cumplido con el punto número dos:


Creo que este ha sido mi acierto, he perfeccionado la técnica de dibujar primero el contorno y después dar detalles con los colores. He aprendido a buscar el tono que más se ajusta. Y creo que ya me apaño con las texturas.

Algunos dirían que lo dejase aquí, pero me queda todavía muchíiiiisimo por aprender, y retirarse cuando estás en racha es de cobardes.
¡Hemos venido a jugar!
A ver que os parece.
Un saludo.
Calde

2 comentarios:

  1. maravilloso completamente real, vamos para abrirlo y echarlo en la taza...:)

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