martes, 25 de agosto de 2015

De vuelta a la rutina, y el porqué dormir en la ciudad

Buenos días a todos,

vengo de vuelta a la rutina, y con varias explicaciones bajo el brazo. Soy consciente de que ya me tomé un mesecito de no subir nada, y de que aseguré que volvería a subir la entrada cada máximo cinco días, pero han surgido complicaciones, y es que contaba con poder subir entradas desde el móvil.

No ha podido ser porque o bien me giraba los dibujos sin sentido, o bien no me los subía directamente. Además que los datos se consumen rápido y es sorprendente lo difícil que puede ser encontrar wifi gratis, como si no fuese una necesidad vital...

Hablando en serio, se supone que ya he vuelto a la rutina de verdad, en breves comenzaré de nuevo la uni, y con más ganas que nunca quiero volver a dibujar.


¿Qué ha pasado desde que me fui?

Pues que he descubierto lo agradable que puede llegar a ser vivir en la ciudad. Soy de Madrid, y se las opiniones que puede causar el tema. Soy consciente de que tengo mucha suerte de poder visitar el pueblo de mis padres cada año, y por desgracia se que muchos darían lo que fuese por sufrir los desquicios que comentaré a continuación con tal de tener unos días de relax, pero teniendo en cuenta de que es una broma, y me importa más bien poco ser políticamente incorrecto, voy a proceder a detallar por qué vivir en una ciudad es mejor que vivir en el campo.

Y es que siempre se ve el campo como relax, naturaleza, tranquilidad... Claro, yo así también, pero nos empeñamos en no ver la parte negativa que son los tres puntos siguientes, al menos bajo mi punto de vista:


Sonidos de animales en la noche.

Qué relajante, los grillos sonando, los pajaritos yéndose a dormir, incluso una vaquita rezagada de fondo que canturrea su "muuuu".

Una mierda, y perdón por la expresión, pero lo que escuchas por la noche son sonidos del averno. Jamás me he explicado como cuatro cerdos pueden montar ese escándalo. Y eso no es lo peor, eso todavía deja lugar al "amor por los animales", lo peor es cuando a las cuatro de la mañana un mosquito decide divertirse contigo. Porque en la ciudad hay mosquitos, pero al menos son educados, te molestan un par de veces, pero se van antes de que llegue la policía. Pero en el campo, ahí no hay ley, se montan la fiesta en tu oreja, e incluso comparten pista con otra clase de insectos que no quiero mencionar.

Pero lo sí que es inexplicable, es el hecho de que entre doce y tres de la mañana aparecen cotorras, que tú dirás, ¿en que pueblo estarás para que haya cotorras? Bueno, pues el pueblo da igual, porque los hay en todos los de España. La cotorra común, está caracterizada por ser una señora de edad avanzada, con poca tarea usualmente, que suele sentarse en los alrededores de la puerta de su humilde morada, para rodearse de otros especímenes similares y comentar lo mucho que han crecido sus nietos.
Incluso hay casos, en los que los propios nietos están presentes, y eso ya es dolor puro, pues empieza una competición típicamente española, más agresiva que un Madrid-Barça (supongo) que intenta demostrar quien  grita más.

¡Qué alto!

A propósito de las cotorras, quiero incidir en su comportamiento diurno, pues a veces se pasean por la calle, dicen ellas que para ir al mercado (aunque no está demostrado) y si te cruzas con alguna estás perdido.
Yo siempre he sido muy extrovertido y me ha encantado hablar con la gente, pero en los últimos años se está creando en mí una agorafobia y es que cada vez que ves a un viejo conocido (en este caso las amigas y vecinas de tu abuela/madre) tienen que comentar todo lo que has (o no) cambiad.

Pero hay dos casos especialmente molestos y repetitivos, que es cuando estás rechonchote o eres alto. Por suerte yo solo soy alto, no quiero imaginar el pobre desgraciado que sufre de ambos casos a la vez.
En estos dos casos el comentario es siempre el mismo: "¡Qué alto/gordo te has puesto!" (Pese a que lleves seis años con la misma talla, para la cotorra común siempre será cosa de un año para otro) Seguido del típico comentario "A ver si dejamos las cervecitas" para los gordos o "¿Y tú por qué no juegas al baloncesto?" para los altos.

Picardía

El jamón lo intentó sustituir, pero el título de lo más español posible es la picardía, y eso en un pueblo, que como hemos aprendido ya, está fuera de toda ley, es mil veces peor.

Quisiera comentar un suceso que como todo buen suceso sucedió, y este sucedió en este pueblo al que fui hace una semana más o menos.
El caso es que estábamos cortando jamón (cómo no) y mi padre, cortador nato, determinó que le cuchillo estaba mal afilado. Por referéndum concluímos que debíamos invertir en afilar el cuchillo, pues este era de buena calidad, y sería más barato que comprar otro nuevo.

Por tanto, la matriarca indiscutible, o sease mi abuela, esperó al día siguiente al afilador, que con su flautilla (ahora convertida en mp3) y su bicicleta (ahora convertida en una furgoneta de 40000€) accedió cordialmente a afilar el cuchillo, y ya de paso un par de tijeras.

Procedo a detallar el diálogo entre este buen hombre y mi abuela al más puro estilo teatral:

BUEN HOMBRE: (tras afilar en escasos cinco minutos los tres utensilios) Tenga señora, son mil euros.
ABUELA: (percatándose de que es una broma, se ríe) Sagaz pilluelo, habráse visto semejante oferta, deje las ocurrencias para luego, y coménteme por favor lo que le debo en verdad.
BUEN HOMBRE: (con profesionalidad) Es cierto, basta de gracias, la labor me espera, el precio serán cuarenta euros.
ABUELA: ¿Pues no le he dicho que se deje de bromas? ¡Dígame cual es el precio para que pueda pagarle!


Y como todos estaréis pensando, efectivamente el precio eran cuarenta euros. Para los que no manejamos cifras grandes, eso son como dos comidas y media en hamburguesas de un euro del McDonalds.
Ni que decir tiene que salimos toda la familia cual gitanos a exigir una bajada del precio, y pronto recibimos el apoyo de las cotorras (por lo que tampoco están tan mal) haciendo que en escasas dos horas el pobre hombre (y digo pobre por decir) saliese del pueblo para no volver más.


En definitiva, he vuelto descansado de estas vacaciones, con ganas de dibujar y con ganas de crear, espero que las vacaciones de aquellos que hayan podido tenerlas hayan sido buenas, y para los que no las hayan tenido, que les haya sido leve.


Un saludo.
Calde



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